En la mayoría de las ciudades de España, Estados Unidos y buena parte de Latinoamérica el agua de red es potable y se controla de forma continua. "Potable" significa que cumple los límites legales para consumo, no que sea idéntica en todas partes: la fuente, la red y las tuberías de tu edificio cambian el resultado final.
Sustancias que se añaden en el tratamiento
Cloro y cloraminas. Se usan para desinfectar y evitar contaminación en el trayecto hasta tu casa. Son deseables en la red, pero dejan sabor y olor. El carbón activado los elimina bien.
Subproductos de la desinfección (trihalometanos y similares). Se forman cuando el cloro reacciona con materia orgánica. Están regulados y el carbón de buena calidad los reduce.
Sustancias que vienen del terreno o de la actividad humana
Dureza (calcio y magnesio). No es un riesgo para la salud, pero incrusta electrodomésticos y tuberías. Se trata con descalcificador u ósmosis inversa. Comprueba antes si tu agua es dura.
Nitratos. Proceden sobre todo de la agricultura y la ganadería. Importan especialmente para lactantes. Los reducen la ósmosis inversa y las resinas específicas, no el carbón.
PFAS ("sustancias perfluoroalquiladas"). Compuestos muy persistentes de origen industrial. La normativa europea y la de EE. UU. han fijado o están fijando límites. Los abordan filtros de carbón certificados para ello y la ósmosis inversa.
Pesticidas y disolventes. Puntuales y locales; carbón activado certificado.
Sustancias que aparecen en tu propia instalación
Plomo. Ya no se usa en las redes, pero puede quedar en acometidas y bajantes de edificios antiguos. Se disuelve más si el agua queda parada. Medidas útiles: dejar correr el agua unos segundos por la mañana y usar filtros certificados para plomo. La ósmosis inversa lo elimina.
Cobre y metales de soldaduras. Similar al plomo en instalaciones viejas.
Microplásticos. Se detectan en muchas aguas; la investigación sobre sus efectos sigue abierta. La ósmosis inversa y la microfiltración fina los retienen.
Microorganismos
En una red pública en buen estado son poco frecuentes gracias al cloro residual. El riesgo sube con agua de pozo, cortes de suministro o roturas. Se tratan con luz ultravioleta, ebullición (un minuto a borbotones) o ósmosis inversa con desinfección.
Cómo saber qué hay en TU agua
- Pide a tu compañía el informe anual de calidad del agua (es público y gratuito).
- Ten en cuenta la antigüedad de las tuberías de tu edificio.
- Si tienes pozo o dudas, haz un análisis en laboratorio acreditado.
Con ese dato eliges tecnología sin pagar de más. El resumen de qué hace cada una está en Tipos de Filtros.
Este artículo es información general y puede quedar desactualizado. No sustituye el análisis del agua de tu vivienda ni el consejo de un instalador o profesional sanitario. Revísalo con la ficha técnica del producto y la normativa de tu país.